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Preparación del suelo de tu jardín



HERRAMIENTAS
  • motoazada
  • azada
  • palas
  • rulo
  • binadora
  • rastrillo
  • rastrillo de discos
  • cultivador

AVERIGUAR LA PROFUNDIDAD DEL SUELO
Lo primero que hay que hacer es conocer la profundidad del suelo fértil.
Para ello, la fórmula más eficaz es empezar a cavar e ir descubriendo las distintas capas que forman el suelo. Lo más habitual es encontrarse con:
Una primera capa, más o menos oscura, húmeda y con estructura (es decir, sus partículas están agrupadas entre sí, haciéndola esponjosa). Ésta es la capa en la que la mayor parte de las plantas desarrollan las raíces.
Si se sigue cavando, aparecen otras capas inferiores más arenosas y con piedras. Éstas son las capas que permiten el drenaje o eliminación del agua.
La profundidad a la que ya no se puede seguir cavando porque aparece roca madre, una solera de hormigón, etc. condiciona el tipo de planta que se puede cultivar en el jardín. Así, habrá jardines en los que sólo se pueda sembrar césped (20 cm de profundidad) y otros que permitan la plantación de grandes árboles (más de 1 metro).

PREPARAR EL TERRENO
• Labores profundas
Se habla de labores profundas cuando la profundidad de la tierra que se remueve es superior a los 15-30 cm.
a partir de 20 cm
Esta labor se puede realizar con un arado de vertedera o, manualmente, con azadas y palas planas. Conviene además que la humedad del suelo sea la adecuada, es decir, que la tierra no se deshaga al pasar el apero ni se quede demasiada tierra pegada a éste.
Cuando se efectúa una labranza profunda, se mezclan horizontes ricos en materia orgánica (capa superficial) con otros más profundos pero más pobres en nutrientes, consiguiendo por tanto que el suelo se empobrezca. De ahí que este tipo de labor sólo sea recomendable cuando lo exijan las necesidades de profundidad de la planta o la situación de excesiva compactación del terreno.

Labores superficiales
Son las que se realizan a una profundidad inferior a los 15 cm, como
complemento de las profundas o cuando éstas no se efectúan.
Para estas labores se emplean arados de discos, fresadoras, cultivadores, rastrillos, etc.
Las labores superficiales sirven para:
- Preparar el lecho de siembra, pues desterronan, pulverizan, homogeneizan y marcan surcos en el terreno.
- Aportar el abono, haciendo que se mezcle con el propio terreno.
- Levantar e incorporar al suelo plantas que no van a permanecer en el jardín (utilización de plantas como abono verde o eliminación de malas hierbas).

ABONADO
Se puede abonar antes de la plantación, lo que se denomina abonado de fondo, y después de ésta, para restituir los elementos nutritivos que la planta ha extraído del suelo.
Como abono de fondo se suelen utilizar los abonos orgánicos. Con ellos el suelo se enriquece y mejora al mismo tiempo sus propiedades físicas, es decir, mejora su estructura.

Durante el periodo de pleno crecimiento de las plantas, conviene usar fertilizantes minerales, pues las plantas los aprovechan de forma inmediata una vez incorporados al suelo.

ESCARDA
La eliminación de malas hierbas se denomina escarda.
Una alternativa al uso de herbicidas químicos consiste en incorporar al suelo las malas hierbas cuando se está labrando. Para ello, es imprescindible usar un apero que, además de
cortar el terreno lo voltee, pues la utilidad de este método reside en que las malas hierbas
queden enterradas. Así, cuando se descomponen, enriquecen el suelo aumentando los niveles de materia orgánica.
Después de la plantación: labores de mantenimiento

CÉSPED
En la ficha-proyecto "Mantenimiento del césped", se puede consultar cuáles son las labores de mantenimiento que hay que efectuar una vez que se ha plantado el césped.

ÁRBOLES Y ARBUSTOS

• A principios del invierno
El aporcado se realiza a principios del invierno en aquellas zonas donde existe riesgo de heladas. Esta labor consiste en aportar tierra al cuello de la planta, con ayuda de una pala, una azada o una vertedera mecánica. De esta manera, se protegen las raíces del frío y se elimina además el exceso de humedad.
Cuando termina el periodo de heladas, se retira la tierra (descalce del terreno). Esta operación favorece la disgregación de la tierra, mejora la aireación de las raíces y puede aprovecharse también para incorporar los abonos al suelo.

• Durante la primavera y el verano
Utilizando un cultivador (manual o mecánico) o una binadora, se dan varias pasadas alrededor del cuello de las plantas. De esta manera, se rompe la costra superficial del suelo, se desmenuzan los terrones existentes y el terreno se mulle y se airea.
Para terminar, se extirpan las malas hierbas (escarda).

PLANTAS DE TEMPORADA
Cuando se han sembrado plantas de temporada, puede ser interesante pasar el rulo antes de que empiecen a brotar. Esta operación es muy eficaz sobre todo en terrenos muy mullidos o después de las heladas, pues con ella se amplía la superficie de tierra que está en contacto con la semilla.
En primavera y verano, es suficiente con dar unas pasadas de cultivador o binadora para eliminar las malas hierbas entre las líneas de plantas.
También durante la primavera y el verano, se puede realizar con el cultivador (o con pala o azada) una labor de cava consistente en remover el terreno próximo a la planta con el fin de disgregarlo, airearlo, eliminar las malas hierbas y enterrar los aportes de abono.

HUERTA
En algunos cultivos, se abrigan los tallos para obtener órganos vegetativos más tiernos o blancos (espárragos, coles, patatas, etc.). Esta labor se denomina aporcado y se realiza aportando tierra a la planta con vertederas, palas o azadas.
En otras ocasiones, el aporcado se realiza para que la planta emita raíces adventicias que le permitan desarrollarse y fijarse al suelo (tomates, melones, etc.).

Cuando se han sembrado plantas de huerta, puede ser interesante pasar el rulo antes de que empiecen a brotar. Esta operación es muy eficaz sobre todo en terrenos muy mullidos o después de las heladas, pues con ella se amplía la superficie de tierra que está en contacto con la semilla.

Para marcar la línea de cultivo, en cuanto empiezan a brotar las plantas, se hace una pasada de grada ligera entre las líneas cultivadas, esto sirve, entre otras cosas, para desmenuzar el terreno.
En primavera y verano, es suficiente con dar unas pasadas de cultivador o binadora para eliminar las malas hierbas entre las líneas de plantas.

También durante la primavera y el verano, se puede realizar con el cultivador (o con pala o azada) una labor de cava consistente en remover el terreno próximo a la planta con el fin de disgregarlo, airearlo, eliminar las malas hierbas y enterrar los aportes de abono.


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